Soy una persona entusiasta con la vida, curiosa, sensible y comprometida. También soy mujer, madre, amiga, compañera de vida… Y, como tú, sigo aprendiendo cada día a entenderme, cuidarme y construir relaciones más sanas conmigo y con los demás.
Llegué a la psicología movida por una profunda curiosidad por lo humano: por lo que sentimos, por cómo amamos, por lo que nos duele y por todo lo que podemos transformar cuando nos atrevemos a mirar hacia dentro. Me gusta escuchar sin prisas y crear espacios donde las personas puedan sentirse seguras siendo ellas mismas, sin máscaras ni exigencias.
Creo profundamente en el poder de la palabra, pero también en la importancia del silencio, del cuerpo y de aquello que no siempre se dice.
Más allá de mi profesión, soy una persona que también ha transitado sus propios procesos. Sé lo que cuesta mirar hacia dentro, pero también lo valioso que es hacerlo.
Por eso me gusta pensar en la terapia como un lugar de encuentro, de sostén y de transformación.
Estoy aquí para acompañarte si decides comenzar ese camino…